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Científicos españoles descubren las criaturas terrestres que viven a mayor profundidad


  • Las cuatro nuevas especies habitan la cueva de mayor longitud del mundo, cerca del Mar Negro, a casi dos kilómetros bajo la superficie

J. DE JORGE / MADRID

Una expedición en la que participan científicos españoles ha descubierto en la cueva Krubera-Voronja, la más profunda del mundo, que supera los dos kilómetros hacia el corazón de la Tierra, en la región de Abkahzia, cerca del Mar Negro, las criaturas terrestres que viven a mayor profundidad. Se trata de cuatro nuevas especies de pequeños artrópodos de entre 1 y 4 milímetros (aunque solo dos baten el récord) que se caracterizan por tener esqueleto externo y apéndices -patas y antenas- y que están completamente adaptados a una vida sin luz y con pocos recursos alimenticios. La investigación ha sido publicada en la revista Terrestrial Arthropod Reviews.

Anurida stereoodorata

Entre las nuevas especies descubiertas, la que habita en los lugares más profundos de la cueva es el Plutomurus, a -1.980 metros. Parecido a una hormiga, como el resto de las criaturas halladas se trata de un colémbolo, unos invertebrados artrópodos muy comunes que pueden encontrarse por todo el mundo, «desde la maceta de casa hasta en los polos», explica a ABC.es Enrique Baquero, profesor de Zoología en la Universidad de Navarra y uno de los científicos que identificó a los animales junto a su colega Rafael Jordana. Otra de las especies más curiosas que ha aparecido es la Anurida stereoodorata. «No vive a tanta profundidad pero ha desarrollado una especiede antena parabólica química que le permite moverse por un entorno tan complicado y, por ejemplo, obtener alimento», indica el científico. Las otras nuevas criaturas descubiertas son la Deuteraphorura kruberaensis y la Schaefferia profundísima, cada una de ellas a una distinta cota subterránea.

Ciegos y sin pigmentos

El hogar del Plutomurus

Estos animales son ciegos y carecen de pigmentación debido a la profundidad en la que viven, donde no llega la luz del Sol. Se alimentan de hongos que crecen en la materia orgánica, las ramas o las hojas arrastradas por el agua y que caen en la sima, que es muy vertical. Esta cueva es la única del mundo que supera los dos kilómetros de longitud (-2.191 metros) y a pesar de las numerosas expediciones que se han internado en ella, esta, compuesta por un equipo hispano ruso, es la primera en la que se describe su fauna.

Los nuevos artróporos viven en condiciones de mucha humedad, a unos 5 ó 6 grados. «Lo más curioso de todo es cómo estos animales pueden sobrevivir a una profundidad tan extrema y encontrar alimento muy lejos de la boca de la cueva», dice Baquero.

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